ANASTASIO MARTÍN                                                           

 

          Sin duda algúna D. Anastasio Martín Suárez ha sido persona fundamental en la vida de esta hermandad desde los comienzos, hermano de la misma el 6 de Mayo de 1849. Ya desde un inicio se mostraba como persona muy creyente, fervorosa y muy vinculada con nuestra Hermandad del Rocío. Los inicios de la Hermandad no fueron fáciles por la situación económica del pueblo. Lo primero que hizo Don Anastasio fue donar una haza de tierra para que se labrara, donando el grano para la siembra de forma que el beneficio que se sacara fuese quedando en la Hermandad para cubrir gastos; de hecho la romería del siguiente año se pudo realizar gracias a los beneficios que dió la haza. Era tanta su vinculación e intregración en la Hermandad que en el 1.851 pasó a formar parte de la Junta de Gobierno, la cual no dejaría  hasta el final de sus días. En esta primera Junta formó parte como Fiscal. 

          El 27 de Abril de 1.853, se convocó "Cabildo extraordinario" para nombrar a los Duques de Montpensier "Hermanos Mayores Perpétuos" de la Hermandad, los cuales aceptaron, y así el 30 de Abril el Mayordomo de la Hermandad recibía el escrito de los Infantes con la aceptación del mismo, por lo que este nombramiento se trasladó al "Libro de Actas" . 


 



          Antes a los hermanos de la Hermandad se les pedía que participasen activamente de la misma en todos los aspectos (tanto económico como de integración durante todo el año), de hecho en 1.858, la Hermandad eliminó a tres hermanos por mostrar indiferencias durante todo el año con la misma y sólo aparecer en la romería. También lo que hoy llamamos cuotas (sellitos) mensuales antes eran "luminarias" , las cuales cuando venían años difíciles se consensuaban entre todos para subir una cuota extra para llevar la hermandad al Rocío; como ejemplo del mismo, en 1.853 cada hermano pagaba "6 reales de luminaria"y se decidió que quien pudiese llegara hasta los "20 reales de luminaria" .

          En 1.873, D. Anastasio regaló un carnero para que se rifara y con el beneficio se invirtiera en otra cosa para que se volviera a rifar hasta conseguir más recursos económicos.  D. Anastasio sufrió una gran enfermedad y gracias a su fé y a su fervorosa devoción a la Virgen se recuperó de la misma, haciendo la  promesa de que "Mientras existiese la Hermandad, él tuviese bueyes y Dios le conservara la vida, donaría siempre sus bueyes para llevar la carreta del Simpecado al Rocío" , lo que la Hermandad  aprobó de buen grado.
 
          En 1.894 estaba la Hermandad en una decadencia alarmante, nadie se quería hacer cargo, realmente la Hermandad corría peligro, por lo que D. Anastasio se puso al frente de la misma. En una reunión en su casa se determina hacer limpieza en la Hermandad, reconducirla; lo primero que se hace es eliminar a varios incumplidores (tanto en lo económico como en lo de integración) quedando con 32 hermanos más 3 de la Puebla. La Hermandad cambiaría radicalmente con la dirección de D. Anastasio, diríamos que resurgió como una rosa esplendorosa y con ganas de engrandecerse. Se reparó la carreta del Simpecado, restauró él mismo  insignias, y todo lo costeó el ganadero de su economía particular. Los cabildos se celebrarían desde esa fecha en casa de D. Anastasio.

        En 1.904, D. Anastasio comunicó a los hermanos la necesidad imperiosa de restaurar el cajón del Simpecado, siendo aceptado por los presentes, aunque la grave situación económica por la  que pasaba la Hermandad hacía imposible sufragar los gastos, para lo que de nuevo hay estaba D. Anastasio. En este caso instó a su hijo José Anastasio Martín a que sufragara estos gastos, a los que se comprometió. A partir de entonces heredó la cláusula y privilegio que tenía su padre desde 1.877: "poseer de por vida llevar sus bueyes la Carreta del Simpecado" . D. Anastasio Martín fué nombrado "Fiscal Perpétuo" por toda la generosidad, fervor, devoción y desinterés personal mostrada hacia una Hermandad que, seguramente sin sus fuerzas tanto anímicas como económicas, hubiese casi con toda seguridad desaparecido, dejando de ser la octava en antigüedad, con el señorío y el orgullo que todo coriano sentimos cuando nos preguntan "¿De que Hermandad éres?" , y  con la boca llena y el pecho ancho decimos: ¡de Coria!.

 

En 1.908 muere D. Anastasio Martín Suárez, descanse en paz.